Comamos

de forma

variada

cada día

Todos intentamos comer bien y hacer ejercicio. Pero no siempre es sencillo.   La Organización Mundial de la Salud recomienda comer de 5 a 9 raciones de frutas y verduras cada día**. Y aun así, muchos expertos están preocupados porque las frutas y verduras que compramos hoy en las tiendas no son tan nutritivas como solían ser. Con nuestros apretados horarios y nuestras ajetreadas vidas, un 75% de nosotros no estamos comiendo las cantidades recomendadas, creando así una laguna entre lo que comemos y lo que necesitamos***.  Hasta cuando incluimos frutas y verduras en nuestras comidas, a menudo no obtenemos la variedad necesaria para tener una salud adecuada. ¿Qué podemos hacer?

Los complementos pueden ayudarnos a cubrir las lagunas en nuestras dietas, asegurando así que nuestro cuerpo consiga la gama de nutrientes adecuada en las cantidades apropiadas. Además, los complementos alimenticios se pueden tomar siempre, independientemente lo ajetreada que sea nuestra vida.

**Fuente: Organización Mundial de la Salud/Organización de Agricultura y Alimentación de la ONU. Dieta, nutrición y la prevención de enfermedades crónicas; Informe de un panel de expertos conjunto de la FAO/OMS en Ginebra, Organización Mundial de la Salud, 2003 (Serie de informes técnicos N.º 916)
***Hall JN, Moore S, Harper SB, Lynch JW. Variabilidad global en el consumo de frutas y verduras. Am  J Prev Med. 2009: 36(5):402-409.

Existe una laguna

en nuestra

nutrición diaria

Todos queremos vivir de forma sana y al máximo. Pero si dejamos lagunas nutricionales en nuestra dieta, nuestros cuerpos no serán capaces de regenerarse y mantenerse fuertes. ¿Por qué es tan difícil comer cantidades adecuadas de las frutas y verduras que necesitamos?

En el mundo de hoy, hay varias barreras que se interponen en nuestro camino a la hora de lograr un equilibrio nutricional adecuado. Nuestros apretados horarios, los cambios en las dietas y el aumento en el consumo de alimentos procesados hacen que sea difícil incluir una mezcla saludable de frutas y verduras frescas en nuestra alimentación. Los elevados niveles de contaminantes y pesticidas y la decreciente calidad de los alimentos frescos que se envían a largas distancias han causado que muchos expertos duden del valor nutricional de los productos que consumimos a diario. Existen otras muchas reglas religiosas y tradiciones culturales que tienen que ver con las dietas y que pueden restringir aún más lo que comemos, haciendo que el equilibrio adecuado sea aún más difícil de lograr.

Todos queremos vivir la vida al máximo, pero las lagunas en nuestra nutrición diaria pueden hacer que no podamos disfrutar la vida tanto como nos merecemos. A menudo comemos a toda prisa, consumiendo alimentos con elevados niveles de grasas y azúcares, y las exigencias de nuestras familias no siempre hacen que sea fácil comer sano. El primer paso para mantener una vida activa y vivirla al máximo es rellenar esas lagunas nutricionales.

Despliega

el poder

de la buena

nutrición

Todos sabemos que las vitaminas y los minerales son importantes para nuestra dieta, ¿pero sabías que tu cuerpo no es capaz de funcionar sin ellos? De hecho, necesitamos pequeñas cantidades de numerosas vitaminas y minerales en nuestra dieta diaria para asegurar un crecimiento y desarrollo normales.

Los macronutrientes, como los carbohidratos y las grasas, son nuestras fuentes principales de energía.  Las proteínas son las bases sobre las que se construye nuestro cuerpo, mientras que los minerales desempeñan papeles estructurales y funcionales vitales en muchos procesos metabólicos. Las vitaminas son cruciales para nuestra salud, y una falta de estas en nuestra dieta se manifiesta a través de una variedad de enfermedades crónicas.  Nuestro cuerpo no almacena las vitaminas solubles en agua y tampoco muchos minerales, de modo que tenemos que darle un suministro diario para asegurar que tenga lo necesario para tener una salud óptima. Las vitaminas solubles en grasa se almacenan en nuestros tejidos grasos, pero si tenemos una laguna diaria en nuestra dieta, podemos sufrir enfermedades crónicas graves si nuestro cuerpo no tuviese suficientes.

Nuestro cuerpo requiere también muchos otros elementos nutricionales para mantener un equilibrio adecuado. Los ácidos grasos Omega ayudan a mantener un funcionamiento cardíaco correcto, a la vez que apoyan el metabolismo.  Nuestros huesos, cerebro y sangre funcionan a la perfección si se les da la combinación adecuada de vitaminas y minerales, además de antioxidantes, las defensas naturales del cuerpo para detener los daños que sufren nuestras células al trabajar, al hacer frente a contaminantes y al estrés. El agua es esencial para evitar la deshidratación y contribuye a la regulación normal de la temperatura del cuerpo.   Un equilibrio adecuado de nutrientes en nuestra alimentación puede ayudarnos a disfrutar más de la vida y a enfermarnos menos.

Cada parte del cuerpo tiene necesidades especiales para funcionar al máximo, entre las que se incluyen:

Ojos: Vitamina A y carotenoides, que ayudan a mantener una visión normal.

Dientes: El flúor mantiene la fortaleza mineral de los dientes y el calcio es necesario para tener unos dientes sanos.

Huesos: El calcio ayuda a construir unos huesos fuertes, y las vitaminas D, K, el fósforo, el magnesio y el cinc ayudan a disfrutar de una salud ósea adecuada.

Sangre: El hierro, el ácido fólico y la vitamina B12 ayudan en la creación de nuevos glóbulos sanguíneos, mientras que la vitamina K ayuda al funcionamiento de las plaquetas.

Nervios: La vitamina C, el magnesio y las vitaminas del grupo B, como la B12, la B6, la biotina, la niacina, la riboflavina y la tiamina, ayudan a regenerar y regular el sistema nervioso.

Tejidos, piel: El cinc, junto con las vitaminas E y C, actúan como protectores ante el estrés oxidativo, mientras que la vitamina A, la riboflavina, la niacina, la biotina y el yodo ayudan a una salud cutánea adecuada.

Músculos: La vitamina D, el magnesio, el potasio y el calcio contribuyen al mantenimiento normal de la función muscular.

Células: Las vitaminas C y E, el cloro, el potasio y el cinc ayudan al funcionamiento adecuado de las células y la revitalización de estas.